
La música en streaming cerró 2025 con un número que suena a ciencia ficción: 5,1 billones (trillions) de reproducciones globales en un solo año, un récord y un salto del 9,6% frente a 2024, según el informe anual de Luminate.
En Estados Unidos, el streaming de audio on-demand llegó a 1,4 billones, pero el dato que explica el mood del año es otro: solo el 43% de esas escuchas fueron de canciones lanzadas en los últimos cinco años (2021–2025). Lo “nuevo” compite, pero lo “clásico reciente” manda.
En ese mapa de gustos, el mayor crecimiento por género en EE. UU. lo firmó la música cristiana/góspel (+18,5% en volumen), seguida por rock (+6,4%) y latina (+5,2%). Luminate lo resume así: el rock creció más en “participación del pastel” y, aunque tiende al catálogo, también empujó fuerte lo nuevo.

La música latina tuvo un motor con nombre propio: Bad Bunny. Sus streams on-demand en EE. UU. totalizaron 5,3 billones, y su álbum “Debí Tirar Más Fotos” generó 2,97 billones de streams en 2025 en ese país. El top global de canciones también parece una alfombra roja de 2025: “Die With a Smile” (Lady Gaga y Bruno Mars) lideró con 2,858 billones; y “DtMF” de Bad Bunny se metió en la lista con 1,701 billones. Y el plot twist fue la IA: artistas como Xania Monet y proyectos como The Velvet Sundown se colaron en la conversación (y en listas) mientras crece el debate sobre qué es “autenticidad” en la era de prompts. Es un éxito nunca antes visto… e imbatible como tendencia cultural. Con ese empuje, no sorprende que el negocio latino en EE. UU. siga subiendo: la RIAA reportó US$490,3 millones a mitad de 2025 (+5,9%), con el streaming aportando el 98% del total. Para la industria, suena a inversión segura.
