
Cada diciembre, además de villancicos y luces, hay un cheque que nunca falla: el de las reinas de la Navidad. Y en la cima absoluta sigue Mariah Carey, cuyo clásico “All I Want for Christmas Is You”, lanzado en 1994, se ha convertido en una verdadera máquina de imprimir dinero.
Según estimaciones de analistas citados por medios especializados, solo en 2022 la canción le habría dejado a Mariah entre 2,7 y 3,3 millones de dólares en ingresos, sin contar especiales de TV, conciertos ni acuerdos comerciales. Todo eso por un tema que vuelve al top de las listas cada año y rompe récords de reproducciones en plataformas de streaming cada temporada navideña.
La lógica es simple: más streaming, más radio, más sincronizaciones en películas, series y anuncios… más regalías. Para las disqueras y las plataformas, diciembre es el “Black Friday” eterno de la música navideña: millones de reproducciones concentradas en pocas semanas, y una parte de ese torrente va directo al bolsillo de las divas.
Mientras tanto, estrellas como Christina Aguilera también refuerzan su apuesta por la temporada festiva con especiales y proyectos navideños que combinan cine, conciertos íntimos y lanzamientos estratégicos, buscando un pedazo de ese pastel multimillonario dominado por Mariah desde hace casi tres décadas.

Para el público, todo se traduce en playlists llenas de clásicos, nuevos intentos de “himno navideño definitivo” y shows temáticos. Para las artistas, la Navidad ya no es solo una fecha en el calendario: es un modelo de negocio que, bien trabajado, puede pagar facturas durante toda la vida.
Mientras tú sacas las luces del árbol una vez al año, ellas cobran como si fuera Navidad todos los días.
